Es aquí donde encuentras la vida, es aquí donde te encuentras por siempre. Sexto proyecto fundamental.

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El paso del tiempo, si lo colocas como idea central en el pensar la vida, puede ser abrumador. Sin embargo, imagino que ello depende de la manera como cada persona haya decidido vivirla. Para alguien que se haya planteado diversos objetivos a largo plazo, los cuales, en buena parte, se relacionen con lo deportivo, cabe hacerse la pregunta de rigor: ¿hasta qué punto se podrá seguir haciendo tal o cual actividad? En otras palabras, ¿hasta dónde dará el cuerpo?

13 f bEs diferente para cada deporte, lo sé, y depende del nivel al que se lo practique. Y queda claro que practicar un deporte no significa necesariamente hacerlo como profesional, o en representación de un colectivo u organización. Con nivel, me refiero a la cantidad de esfuerzo que se esté gastando o se pretenda gastar en una actividad deportiva. Claro, esto no es algo que deba calcularse. Sin embargo, ese es el punto al que quiero llegar: practicar un deporte surge de una motivación dentro de la misma persona, y es ella quien decidirá, según sus posibilidades y contextos de vida, hasta dónde llevará la práctica.

Cabe mencionar, con igual importancia, que, como yo lo veo, practicar un deporte implica hacerlo con cierta frecuencia, la cual, si bien no necesariamente representa llevar un horario fijo, o semi-fijo, sí significa que, entre práctica y práctica no exista un tiempo muy prolongado (y esto no tiene nada que ver con el hecho certero de que siempre será mejor hacer a no hacer deporte, sea que se practique regularmente o no). ¿Parámetros para lo dicho? No hay, depende de cada uno o una. Por ejemplo, no diré que practico el correr si lo hago una vez al año, o que practico el básquetbol cuando, en realidad, hace mucho que jugué mi último partido y nunca más toqué balón (estos son ejemplos no personales). Por otro lado, dentro de una misma práctica (con algún tipo de frecuencia), puede haber periodos en que se la deja y luego se retoma. Aquí, dependerá de la convicción de cada persona el determinar hasta qué punto se considera aún dentro de la práctica en el momento actual.

02 bPero, ya me he desviado mucho del tema. No intento ser determinista con lo expuesto, pero sí apoyo el uso de precisiones en el hablar cuando sea posible (en general). En el caso de mi vida deportiva, considero que el montañismo -incluyendo el hiking, el trekking de media y alta montaña, el rápel, la escalada en roca y hielo, y los ascensos a cumbres de montaña (que pueden abarcar todo lo anterior)-, si existe como nombre oficial de un deporte -o, de manera más precisa, los deportes serían aquellos específicos que pueden realizarse en montaña o entornos de montaña, y que, por consiguiente, entrarían en la categoría “montañismo”-, sería el que practico, o al que me suscribo en un rango de actividades deportivas que “promueve” (en sí, es el ser humano el que ha decidido que puede realizar actividades deportivas, justamente, en montañas y entornos de montaña).

En mi pasado, practiqué bastante el fútbol y más el fulbito (partidos de 6 contra 6, lo más clásico, muy popular en mi país, jugado sobre piso de cemento en campos obviamente más pequeños; de manera informal, según la cantidad de participantes, podría hacerse otras equivalencias: 5 – 5, 4 – 4, etc.; y, según los grados de competitividad, aun otras: 5 – 4, 6 – 5, 6 – 4, etc.), y en menor medida el fútbol sala y el fútbol 7 (pensado para un campo de césped). En la actualidad, ello ya no forma parte de mi vida, ya no lo practico, y me extenderé mucho más sobre este tema en otras publicaciones. Ahora, mi deporte es el montañismo, y es allí donde he colocado toda mi voluntad de crecimiento. Ya no pienso mirar hacia otro lado.

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Se vienen unos viajes muy importantes para mí. Es 19 de julio de 2018 y estos viajes están a la vuelta de la esquina. Pasado mañana tomaré un vuelo a la ciudad de Arequipa, desde donde me embarcaré en el ascenso a dos de sus volcanes, los cuales serán mi preparación final para el siguiente ascenso, que partirá desde la ciudad de Huaraz. Me dirigiré hacia una expedición programada para seis días por mi buen amigo y guía oficial de montaña de la Asociación de Guías de Montaña del Perú, Octavio Salazar, donde el objetivo será alcanzar la cumbre sur del nevado Huascarán, el punto más alto del Perú, y ubicada a una altura de 6768 metros sobre el nivel del mar.

IMG_8013 f bSi bien toda montaña es respetable, sin duda hay montañas que son fuente muy grande de inspiración y de sueños que quizás podrían ser inalcanzables. No quiero que eso sea así para mí. Amo a mi país y me considero montañista. Es allí donde he vivido parte de las experiencias más increíbles de mi vida, las cuales han reforzado mi confianza y mi visión de mundo, y donde finalmente he podido encontrarme a mí mismo. Asimismo, a su vez, es allí, en la montaña, donde he llegado al entendimiento de que el encontrarse a uno mismo es una actividad constante, perenne, que nos pone de pie sobre la tierra en cada momento de la vida, de nuestras vidas y de la vida.

24 bY quiero honrar a mi país mediante el alcanzar esta cumbre. Quiero honrar a este país en nombre del sufrimiento de la resistencia, la resistencia frente a la maldad en todos sus frentes. Una maldad propiciada por la corrupción, tanto a nivel de gobierno y estado, como empresarial y organizacional, pasando por la vida de a pie y de a carro; una maldad enardecida por aquellos que hurtan, roban, asaltan, violentan y asesinan a mujeres, hombres, niñas, niños, adolescentes; una maldad prolongada por los fascismos actuales de los que habla Boaventura de Sousa Santos: el fascismo racista/colonialista, el fascismo patriarcal, el fascismo capitalista, el fascismo financiero, etc.; esa maldad agudizada por las miradas despreciativas, la indiferencia, el olvido, el egoísmo y la pérdida de la confianza; una gran maldad frente a la cual la resistencia debe continuar y no debe jamás bajar los brazos. Resistencia y revolución siempre serán el lema. “Hasta la victoria siempre…”, como diría Ernesto Guevara.

Pero ya me he salido del tema nuevamente. Aun así, sabrás qué es aquello que me motiva, a lo cual sumo la fortaleza que me da la música, de donde he seleccionado una canción de estandarte y de la cual hablo aquí. Este será mi primer intento a esta cumbre, y espero poder alcanzarla junto con mis compañeros -además de Octavio, otro gran amigo, Waldi-, y que, pase lo que pase, volvamos sanos y salvos a casa.

Me he preparado por meses, física y mentalmente, para este viaje, y me siento orgulloso de ello. Si fallo, me apenaré, pero no bajaré los brazos. Aprenderé de la experiencia y continuaré hacia una siguiente oportunidad. Si lo logro, me alegraré, aprenderé de la experiencia y continuaré hacia una siguiente montaña fundamental.

Hasta entonces, gracias por leerme y no claudiques jamás.

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