Primera visita a Lomas de Villa María del Triunfo

La primera vez que visité las Lomas de Villa María del Triunfo -distrito de la provincia de Lima-, también conocidas como Lomas de Paraíso (colindan con el Asentamiento Humano Paraíso), fue el 11 de noviembre de 2012, y a su vez fue la penúltima vez que salí en un evento programado por la organización Club de Mochileros Perú.

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Época de lomas.

Las lomas en Lima, ubicadas en distintos distritos a lo largo de la provincia e, incluso, del departamento, son espacios naturales donde, en determinados periodos del año, por una variación climatológica, muestran una fuerte vegetación expresada en un intenso verde, al cual se suman otros colores de aquellas flores que aparecen como “chispitas” esparcidas por todo el lugar. “Las lomas son un ecosistema único con bosques que renacen cada año, gracias a la humedad de la niebla que abunda en la capital entre los meses de junio y octubre” (“Lomas de Lima: 7 opciones para escapar de la rutina”, s. f.). Asimismo, como su nombre lo indica, se trata de una serie de lomas interconectadas que se constituyen como el pulmón de la ciudad, especialmente cuando están en época de verdor, periodo en que son bastante visitadas y transitadas por personas que gustan de cambiar de aires sin alejarse mucho de casa.

Algunas lomas llegan a secarse en su totalidad cuando no están en época. Cuando no es el caso, una de las características de las lomas es que suelen estar cubiertas, como señala la cita, por una notoria niebla en zonas y momentos durante el día, la cual, por su alta humedad, permite el microclima que favorece la vegetación. El esfuerzo está puesto, sin duda, en su conservación.

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“Chispitas”.

De retorno a la historia de mi visita, aquel día nos reunimos en un punto específico de la ciudad; si mal no recuerdo, en la calle Olavide del distrito de San Isidro, donde está la plaza Padre Constancio Bollar. Allí, tomamos un transporte contratado para dirigirnos a Villa María del Triunfo, en un paradero ya cercano a las lomas. Bajamos de la furgoneta y, por la pista de tierra, por entre las casas del lugar, nos dirigimos en subida hacia el local comunal, donde conocimos a algunos dirigentes de la comunidad, quienes estaban tratando algunos asuntos comunitarios allí, y a algunos estudiantes universitarios de la carrera de Biología, quienes se encontraban realizando un proyecto de su plan de estudios en dicha comunidad, que consistía en la implementación y gestión de huertos híbridos de manera conjunta con los miembros de esta.

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Estrella mojada.

Muy entusiasmado, uno de los dirigentes nos deseó un buen paseo y empezó la coordinación para el almuerzo que nos iban a hacer esperar a nuestro retorno. Uno de los universitarios nos hizo una ruta por las lomas, a la cual se sumó otro señor que nos brindó algunas explicaciones sobre el lugar, como aquellas relacionadas al sistema atrapa-nieblas que se había levantado en una de las partes altas, el cual es usado para aprovechar el agua contenida en la niebla que cubre la vegetación. Nos comentaba que estaban teniendo cuidados extras, ya que hay delincuentes que suben a robar sus partes.

 

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El sistema atrapa-nieblas.
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Hola.

El otro joven, el universitario que guiaba, no hablaba mucho. Recibió un halago de una mujer por la destreza con que se desplazaba sobre el sendero de tierra húmedo, lo cual lo hacía resbaloso. Por mi parte, prácticamente fui con ropa de ciudad, ya que sabía que no se trataba de una caminata mayor. Sin embargo, por un lado, fallé en las zapatillas, ya que representó una dificultad para mí su falta de cocada. Hasta creo recordar que, en el tramo final de bajada, caí sentado por un resbalón. Y, por otro lado, el pantalón jean que llevaba no soportó un estiramiento forzado de las costuras al subir a una roca y se rompió ampliamente en la entrepierna, y eso sí que fue todo un lío. Ya había usado ese jean varias veces en distintas ocasiones, pero esta vez las costuras llegaron a su fin.

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Hay que ir con paciencia.
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Pintura rupestre.

Uno de los motivos por los que recuerdo aquella visita fue la conversación suscitada en el local comunal al volver del paseo. El dirigente que nos había recibido estaba muy interesado en que le comentemos nuestras opiniones sobre cómo realzar el valor turístico de las lomas. Cada uno de nosotros le dio su opinión junto con ejemplos que habíamos observado en otros lugares. Principalmente, se propusieron ideas como colocar avisos informativos, pintar flechas sobre las rocas y crear más y/o ampliar senderos para el paso de la gente. Nada fuera de lo común.

Sin embargo, entre quienes escuchaban la conversación, a un lado, había un joven que se percibía incómodo y se notaba mayor que sus compañeros, los universitarios. Cuando terminamos de dar nuestras opiniones, tomó la palabra y se presentó. Señaló que era el líder del proyecto, indicó su carrera y maestría, contó que había escalado el Huascarán (la montaña más alta del Perú) solo, y algún dato más sobre su trayectoria. Luego de su portentosa presentación, claramente expresada para darse legitimidad a sí mismo e intentar desmerecernos (¿para qué mencionaría lo de Huascarán, sea que fuere cierto o no?), dijo, si bien con otras palabras, que estábamos en error. Lanzó un discurso biologicista sobre la conservación de la naturaleza y que, mientras menos intervención del hombre en ella, mejor, lo cual tiraba por tierra las propuestas que le habíamos entregado al dirigente. Asimismo, resaltó el hecho de que los huertos eran para que la comunidad pudiera valerse de procedimientos alternativos de cultivo de considerarse necesario (es posible que este último punto se haya mencionado en otro momento).

Para esa actualidad en mi vida, yo me encontraba en el segundo semestre de cursado de mi maestría en Psicología Comunitaria, y podía identificar sin mucha dificultad que este grupo de universitarios y su líder habían llegado con un discurso que buscaba ser impuesto sobre el pensamiento y accionar de la comunidad. Allí no hubo construcción de saberes con esta, sino tan solo la introducción de una postura dogmática con la cual un proyecto aceptado por la comunidad estaba siendo llevado a cabo en sus inmediaciones.

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La voz de la comunidad se había perdido (el dirigente no respondió nada), excepto en los casos que estuvieran en línea con el dogma. Así, no hay proyecto a largo plazo que pueda ser sostenible. (Y, si tanto le afectaba a este líder la intervención del hombre sobre la naturaleza, ¿para qué fue a subir el Huascarán y aportar su granito de arena para afectar ese nevado con su presencia? No creo que haya sido para un estudio, ¿verdad?) Pero no me malinterpreten. No estoy en contra del mensaje: la naturaleza debe protegerse, pero las actitudes cerradas, dogmáticas, de imposición, están fuera de lugar. La comunidad tiene derecho a proyectar su futuro y consultar opiniones para ello, y tomar acción. En ese sentido, se puede estudiar las mejores alternativas para decidir lo más conveniente frente a una serie de factores y cómo implementar la seleccionada de la mejor manera, tomando en cuenta y respetando sus alcances y limitaciones.

Lo otro es ya un tema de actitud, de forma de ser. Tan solo escuchar a este individuo vanagloriarse de sí mismo y hablar con ese tono molestamente categórico, me llevó a no querer entrar en discusión. Particularmente, las muestras de soberbia de otras personas me enferman, por lo que preferí dejar que sus palabras pasaran. De todas maneras, cabe decir que no me sentía plenamente preparado para dar una respuesta (ni tampoco era mi obligación); aún me faltaba pulir mi pensamiento y estructura de ideas. Sin embargo, me propuse a futuro estarlo en caso desee hacerlo en una ocasión similar, siempre y cuando la situación lo merezca. Y no tiene que ser confrontacional. No hay nada mejor que el diálogo a oídos abiertos.

Más allá de eso, me habían gustado las lomas y me alegraba haber conocido un sitio más de Lima, en un año en el cual tomé la decisión de empezar a vivir el out-door sin esperar a nadie más, y totalmente dispuesto a conocer a nuevas personas con quienes pudiera compartir el gusto por estas salidas. Así, continuaría hacia el siguiente camino.

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Referencia bibliográfica

Conservamos Por Naturaleza. (s. f.). Lomas de Lima: 7 opciones para escapar de la rutina [Guía turística]. Recuperada de http://www.conservamospornaturaleza.org/noticia/lomas-cerca-lima/

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