Personas que pasan por tu vida y dejan mucho en el interior

He pensado dar una carta a alguien en un tiempo más. A esa persona, cuyo nombre real no revelaré aquí, la llamaré Luciel. Quiero compartir aquí lo que he pensado, aunque quizás haga ediciones finales a la carta que llegue a enviar. O quizás no.

Estimada Luciel,

Se me ocurre que puedo escribirte estas palabras ahora, como usando de excusa tu cumpleaños para decirte algunas cosas. Estas cosas.

En primer lugar, por supuesto, que pases un muy feliz cumpleaños. Que toda la felicidad del mundo esté siempre contigo, que viajes mucho, que conozcas mucho, que ames mucho.

Dentro de poco, ya me toca ir. Una vez más, debo cambiar de vientos. Una empresa más quedará atrás, junto con muchas personas valiosas, muy valiosas, como tú y mis compañeros. El mundo empresarial es muy frío y este país, muy cínico. He aprendido que, cuando se sale de una empresa, no hay vuelta atrás. Las personas tan solo continúan volando en horizontes distintos y el “mantengamos el contacto” solo queda en las mentes en el largo plazo.

La idea de irme, y el consecuente alejamiento de tu persona, ha estado rondando mi mente desde fines del año pasado. Ese pensamiento se enmarca dentro de lo comentado en el párrafo anterior. Ya no sabía si seguirte buscando o no, ya que, mientras más me mantuviera cerca de ti, más iría creciendo mi cariño hacia ti, e irme me habría costado más.

De una forma u otra, sin duda me va a costar, porque ya estoy entregado y es algo que, aunque uno piense que puede evitarse, inevitable es. El año pasado quise mucho a una persona con quien tuve una fuerte discusión, la cual valió para alejamos para siempre, y me dolió en demasía. La he recordado mucho y he escrito mucho sobre ella, quien fue, al fin y al cabo, solo una amiga. Una gran amiga. Yo no conozco otra manera de ser que entregarle toda mi sinceridad a las personas que aprecio, o simplemente decir poco o nada. No es algo que tenga que ocultar esto que te acabo de contar, pero también te diré que tu ser empezó a cambiar las realidades (o irrealidades) dentro de mí. Sé que me iré sabiendo que habrá personas como tú que tengan ese poder, esa luz que representará la superación de la tristeza en cada momento.

Gracias por todo, Luciel. Te voy a extrañar; a ti, tu amistad y nuestras conversaciones. Pero está bien, son cosas que tienen que pasar. El camino continúa y seguiremos creciendo.

Te mando el más grande de mis abrazos.

Janis

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