Escalada en roca y rápel en Las Viñas – Tercera parte

Una semana después de visitar Rúpac el 2015, la Red de Montañistas de Lima programó un curso de práctica de escalada en roca y rápel a cargo de Javier Caviedes, un experimentado en estos temas, a llevarse a cabo en las lomas de la urbanización Las Viñas, en el distrito de La Molina, Lima. Era la tercera vez que me dirigía a dicho lugar para realizar la práctica de escalada en roca y, esta vez, adicionar la de rápel.

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¡Hora de escalar!

La zona tiene diversas paredes naturales de roca que han sido adaptadas para poder realizar esta práctica (es decir, les han colocado esos ganchitos de metal para poder anclarse), las cuales poseen distintos niveles de dificultad. En principio la práctica era para nivel básico, aunque, si la persona lo quisiera, podía intentar subir otras paredes de mayor dificultad. En la roca de la foto de portada, se puede armar dos vías, una a la izquierda y otra a la derecha. Aquella vez, realizamos la vía de la derecha, que es menos compleja que la de la izquierda.

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El inicio…

Las dos primeras veces que vine, no había podido llegar a la parte superior; siempre me quedaba a dos movimientos: el penúltimo requiere un esfuerzo adicional que se me complicaba, en primer lugar, porque me apuraba y creía que ya todo estaba explorado para mi zapatilla, y, en segundo -y en relación con el primero-, la grosura de mi zapatilla de trekking no me permitía coger bien las salientes desde las posiciones disponibles. En esta tercera visita, se llevaron algunos pares de pie de gato, justamente, un calzado especial para la escalada en roca. Sin embargo, dichos pares eran de tallas muy pequeñas, por lo que, como debíamos turnarnos su uso, el dolor que nos infligía a algunos por tener pies de mayor talla era bastante grande, una complicación que superamos. Era lo que había.

Y, sin duda, la diferencia fue notoria. Estos calzados tienen la parte delantera con cierta curva y una terminación como de garra para facilitar el apoyarse en las diminutas salientes que se encuentran en las rocas. Esta vez, no solo fueron un aporte los pies de gato, sino que busqué las salientes con mayor tranquilidad y descubrí que no necesariamente era tan complicado el penúltimo movimiento, pero sí mantiene su complejidad respecto del resto de movimientos. Después de él, ya solo queda una subida más y se llega a lo más alto, con lo que se culmina la vía.

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Aquí estamos.

Luego, por los bordes, subimos hasta la parte superior de dicha roca para empezar la práctica de rápel. Como se trataba de un curso, Javier nos explicó, en ambos deportes, cómo armar el sistema de seguridad, el cual no recuerdo muy bien a estas alturas. En el caso del rápel, he armado sistemas más de una vez y he visto tipos diferentes, por lo que se me hace un poco de mezcolanza en la cabeza. Sin embargo, habiendo ya realizado diversas prácticas en montaña con sistema de seguridad el 2016, mi perspectiva sobre cómo armar un sistema está más clara. De todas maneras, es necesario mantener la práctica porque los detalles suelen nublarse (a menos que ya hayan quedado fijados en la mente). ¡Y también ayuda al recuerdo tener todo el equipo en las manos para poder recordar las imágenes de lo que se vio!

En el caso del rápel, la dinámica de bajada ya la había practicado con anterioridad en otras ocasiones. En ese aspecto, desde una primera vez, tuve un buen desempeño, y ahora también fluí bien haciéndolo. Ya contaré a futuro en este blog mis otras historias de escalada en roca en Las Viñas y de rápel en otros lugares. Como lo mencioné en alguna publicación, no necesariamente sigo una línea cronológica de todo lo acontecido, pero en el menú sí existe un mayor orden en este sentido en cada categoría (con algunas excepciones), así que te puedes guiarte de allí si lo deseas.

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No hay vida sin deporte.

Fue una jornada agradable. La pasamos entre amigos y amigas, y nos acompañó también una boliviana que estaba de visita en Perú y se encontraba muy animada con lo que estábamos haciendo. Después de las prácticas, ya solo tocó descender en caminata hasta la ciudad para retornar casa. Justamente, el ascenso hasta las rocas desde la ciudad y el posterior descenso también funcionan como buenos trekkings cortos. ¡Jornada deportiva completa!

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Vista de La Molina.

 

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