Macbeth y Macbet

La primera vez que tuve contacto con la historia de Macbeth fue en diciembre de 2015, cuando la película de Justin Kurzel rodaba en las salas de Lima. Hasta ese momento, si bien dicho nombre legendario era conocido por mí, nunca me había decidido a leer el escrito de Shakespeare, autor (principal) de la obra, compuesta a inicios del siglo XVII. Y no porque no confiara en su grandeza, sino simplemente por la espera del momento correcto, que nunca había llegado.

Película [2015]
Afiche tomado de IMDb.

La obra la leería entre fines de 2016 e inicios de 2017, no lo recuerdo bien. Sí recuerdo la impresión que me causó, al igual que ya lo había hecho previamente la película. ¿Cómo superas el sufrimiento de un personaje de Shakespeare? Macbeth, un personaje más grande que la vida. Nunca pudo liberar su mente del laberinto de posibles caminos, cavilaciones y auto-engaños.

Hace dos semanas fui a ver Macbet, obra teatral estrenada en mi ciudad, Lima, en el teatro del Centro Cultural de la Universidad del Pacífico, una versión libre de la directora, Vanessa Vizcarra. Había comprado mi entrada en Teleticket desde su página web, y, por una mala organización personal, el mismo día de la función, en la tarde, quise ir a retirarla. Llegué a visitar hasta tres puntos de venta: en Plaza San Miguel, en la Av. La Marina y en la Av. 2 de Mayo. Fracaso total. Justo ese día se había abierto la preventa para el concierto de Bruno Mars y las colas eran insoportables. Me comuniqué por Facebook con el Centro Cultural, y me indicaron que podía retirar la entrada desde el mismo teatro. Recién me enteré de que, allí, cuentan con un punto de venta de Teleticket únicamente para eventos de dicho Centro. Magnífica iniciativa.

Antes de bajar al sótano 2, donde se encuentra el teatro, pasé por la exposición de arte que siempre está presente, y que se ubica al lado izquierdo de la puerta de entrada. En esos días, el turno era de Mario Acha y Grietas arte sociedad, versión 2, quien, como señala en su introducción, “es un repaso visual de la creatividad contemporánea”. Laudable trabajo de recopilación. Lo que no me queda claro en su explicación es la relación que hace entre la crítica al arte actual, a quienes consumen arte y a los modos de consumo, y la violencia que cada vez se hace más parte de la sociedad en que vivimos, la voluntad de innovación y cambio, la experiencia del vivir y la rebeldía frente a una realidad injusta y poco participativa, en resumen. Luego, ante esto, plantea la pregunta sobre por qué nos empeñamos, “entonces”, en consumir y producir obra de arte. Ciertamente, no estoy en sintonía con su línea de pensamiento. Me parece un enfrentamiento entre factores que no necesariamente están en contraposición (o siquiera relacionados de alguna forma), como cuando en correlación estadística se evalúa previamente las variables a estudiar para determinar si tiene sentido relacionarlas o no.

Ya en el teatro, en mi ubicación, tan solo esperaba por el inicio de la presentación. No es la primera vez que visito este lugar. He venido a ver otras obras aquí. La impresión general que me llevo es el de un escenario cuya extensión, color e iluminación restan aire acogedor y la atención se hace más dispersa. Incluso, para la acústica, a veces pareciera que los actores y actrices tienen que hacer un ligero mayor esfuerzo en su hablar. Sin embargo, el espacio permite un mayor despliegue horizontal de lo actuado, cuando es necesario, y los asientos del público son muy cómodos.


De por sí, ya debes estar consciente del detalle. Macbet sin h. La directora ofrece una explicación en el texto que escribió para el folleto, el cual puedes leer más abajo. Quizás era necesario hacerlo, ya que la obra, en contexto, difiere bastante del escrito de Shakespeare, y está ubicada bien adentrada en una modernidad actual. La remoción de la h cargaría con el peso de ese cambio.

Frente a nosotros está una historia que transcurre en medio de una dictadura militar, donde el enfrentamiento inicial se trata de un levantamiento para derrocar al líder de la Nación. Macbet es magistralmente interpretado por Rómulo Assereto, un habilidoso y bravo coronel que luego asciende a general y luego a líder de la Nación a través de un asesinato encubierto. Las hechiceras adivinas del original están condensadas en una sola persona, Sonia, quien es una cotizada conductora de un programa de noticias que hace uso de la explotación de datos y tendencias extraídas de las redes para elaborar interpretaciones, conclusiones y opiniones que funcionan como predicciones. De allí, cuando se logra reprimir el intento de golpe de estado, Sonia invita a los principales combatientes del ejército, Macbet y Duarte, a su programa, y es en la conversación que sigue que ella lanza los comentarios que desestabilizarán la mente del primero, y el resto es historia (con adaptación de escenas).

En esta puesta teatral, se hace bastante uso de cámaras de vídeo y proyecciones en el mismo escenario, lo cual genera un realismo virtual muy interesante que hace sentir que, efectivamente, aquello está transcurriendo ahora. Sin embargo, hay una atención al detalle que podría haberse trabajado mejor. Por ejemplo, en algunas tribulaciones de Macbet habladas a una cámara, la proyección de su rostro que aparecía en el fondo del escenario mostraba a un lado, también, una imagen de los bastidores que estaba siendo grabada por la cámara, y eso desconcentraba la atención. Asimismo, en una escena en que se quiso mostrar cómo en un país lejano Falcón, un miembro importante del ejército que también había peleado al lado de Macbet, se había aliado con la resistencia, se proyectó un vídeo pre-grabado en el cual aparecía la cola de ingresantes al teatro y él formando parte de esta, como queriendo representar el movimiento de dicho pueblo. En lo personal, pienso que fue una mala decisión. Podría haberse trabajado un mejor vídeo, incluso con los propios actores y actrices en un lugar diferente. Finalmente, no queda claro quién era el administrador o administradora de los asesinos, ya que siempre aparecía esta persona en vídeo, con una máscara negra y la imagen distorsionada. Llega a quedar en el aire, considerando el poder que aparentemente detenta. Muerto Macbet, no se sabe más de él o ella, que recibía una interpretación de mujer por el tono de la voz. Quizás no es un personaje que debió existir y, simplemente, mostrar directamente la interacción con los asesinos.

A diferencia de la película Macbeth, en Macbet la directora se enfoca en mostrar en mayor medida el trastorno del personaje principal a través de un sufrimiento bastante exteriorizado, una característica más propia del teatro. En cambio, en la película, si bien también se aprecia este trastorno, la crueldad en el personaje se siente con mayor intensidad.

El final es espléndido. Macbet, habiendo quedado solo en su locura, llega a no encontrar más salida a su obsesión que simplemente salir armado a las calles apabulladas de gente que solo quiere su caída. Se encuentra con Falcón, cuya familia había sido asesinada despiadadamente, que había venido en su búsqueda y quien le rebela que no había nacido de parto natural, sino que fue arrancado del vientre de su madre, con lo cual Macbet no tiene más que decir más que darse cuenta de que todo habíase tratado de un juego de palabras de Sonia (que, de todas maneras, tenía algo de adivina). Pelean, pero Macbet se desmorona rápidamente y es golpeado hasta la muerte. ¿Y qué otra característica propia de la modernidad es infaltable en tiempos como estos, especialmente en las calles? La representación de las multitudes grabando con su celular aquella escena final, la caída del odiado líder ante sus celulares (no digo ojos, ya que estos suelen encontrarse enclavados en la pantalla). En los días posteriores ya empieza a llevarse a cabo las investigaciones respectivas, las cuales presenta Sonia a través de su noticiero.

A pesar de algunos aspectos mencionados, es una buena puesta en escena. Asimismo, arriesgada, diría yo. Particularmente, me atraería más una ambientación original, por la transportación a una época antigua en que se mantiene el realismo de la pluma de William, más allá de los elementos ficticios de la historia misma. Sin embargo, la interpretación de Vanessa a los ojos de la actualidad es muy perspicaz en esta versión libre que decidió llevar a cabo. Y por ello y la obra misma, le entrego mis aplausos, al igual que lo hice al elenco al finalizar la función.

Palabras de la directora

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Reparto

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