En el glaciar de Santa Rosa

Domingo 8 de febrero de 2015. El día anterior, dormir en Magnolias. Luego, temprano el domingo despertar para ir en transporte a la zona de inicio de caminata. Esta vez, al frío Ticlio, distrito de Chicla, provincia de Huarochirí.

La ruta propuesta por la Red de Montañistas de Lima fue el glaciar de Santa Rosa. No sé si Santa Rosa es el nombre de una montaña específica o si así se llama la zona. Solo sé que el glaciar está perdido (¿?). ¡Y lo encontramos!

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De ninja.

No era una época en que tenía ropa especial para montaña, por lo que me abrigaba con lo que ya contaba. Ahora tampoco tengo todos los implementos, pero estoy mejor respecto de antes (ya contaré la historia del jean rojo inmortal). Por ello, para el frío de esas alturas, utilizaba una chalina larga para cubrirme el cuello y el rostro cuando era necesario, pero que, naturalmente, resultaba incómoda en ese tipo de viaje, como lo sería cualquier otra chalina.

Por mi manera de usarla, fui apodado “Ninja”, al igual que lo hacía con mi buen amigo Shengxiang cuando usaba un cobertor de la misma forma. En aquella salida también encontré a Roxy, a quien había conocido en Nevería hace poco, y con mi querida amiga Ceci.

La hora de empezar la ruta había comenzado. El camino inicial no era ir hacia arriba de arranque, sino bajar un poco e ir por una zona plana para luego empezar a subir. No nos acompañó el sol aquella vez. Éramos un buen grupo de personas. Inicialmente, mientras tomaba ritmo, iba relativamente despacio. Luego empecé a incrementar la velocidad. Terminaría llegando entre los primeros. Roxy fue la más rápida.

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Listo para empezar.

A medida que subíamos, podíamos apreciar mejor las lagunas de la zona. Llegamos a una parte en que teníamos que subir entre rocas, y, una vez en cierta acumulación de estas, un grupo de personas nos sentamos a descansar en los alrededores. En lo que estábamos allí, vimos llegando a Shengxiang y le estuvimos dando ánimo para que nos alcanzara. Ya después continuaríamos nuestro camino y empezaríamos a alejarnos nuevamente entre nosotros.

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Estos fueron los colores predominantes del día.

No tengo un recuerdo muy claro de cuál fue la ruta seguida, pero sí de partes en que la subida era pronunciada y exigía un buen esfuerzo. En ciertos momentos, encontrabas alguna planicie y luego avanzabas para seguir subiendo. No era una ruta tan larga tampoco.

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Ya estaba por llegar.

Finalmente, nos aproximamos al glaciar, desde donde se podía ver a lo lejos la carretera que conduce a Ticlio. La nieve estaba allí, esperándonos. En realidad, esa era la meta del evento, pero quienes lo quisieran podían subir aún más e introducirse en ella. No contaba con escarpines, por lo que me iba a mojar un poco. Algunas personas subimos hasta cierto punto para experimentar más el glaciar y sacar fotos. Roxy y alguien más -o solo ella- fueron aún más arriba hasta perderse de vista, buscando una cumbre. Me parece que no llegaron a hallarla, pero quizás podría programarse una salida para subir hasta lo que se pueda considerar una cumbre. (Este glaciar suele publicitarse en los eventos de trekking como “El glaciar perdido de Santa Rosa” y, de por sí, dichos eventos se enfocan en llegar hasta él, mas no en escalarlo.)

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La subida del glaciar.
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Fósiles en el camino.
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Vista de la carretera desde el glaciar.
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Montañista de nieve.

En el glaciar, ya se está a una altura de cerca de 5000 m s. n. m. Las personas suelen ponerse muy felices en la nieve. Algunas se juntaron e hicieron un pequeño muñeco “montañista”, con el cual la gente se estuvo tomando fotos. Otras personas estuvieron tirándose bolas de nieve, y otras simplemente descansaban y contemplaban el paisaje. Shengxiang estaba emocionado porque, tengo entendido, era la primera vez que alcanzaba una altura así. Fue un momento agradable, hasta que la temperatura continuó su descenso y el frío se sentía más fuerte. Llegó la hora de partir, aunque fue más por un tema de horario. Hay ciertos cálculos empíricos que existen en este tipo de eventos, en los cuales, dependiendo del lugar, hay horas en las que ya es recomendable ir regresando, dado que el clima se hace más hostil luego. Y también influyen los tiempos de transporte desde el punto final del trekking hasta la ciudad inicial (en este caso, Lima).

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De bajada.

Me parece que fue en este evento, ya en el descenso de la montaña, en que no hubo un buen orden de distribución. Subgrupos de caminantes fueron por caminos distintos. No siempre es sencillo mantener una uniformidad cuando hay personas que van a distintas velocidades. Puede ser muy fácil perder de vista a alguien ya que, un paso más o un paso menos, determina si alguna saliente de una montaña te tapa o no, a lo que se incluye que los senderos son en subida y bajada y con curvas, entre otros detalles.

Asimismo, me parece que fue también en esta salida en que, una vez todas las personas se encontraban en el transporte privado para volver, incrementó en intensidad la leve nevada que se estaba dando y todo empezó a cubrirse de blanco. Lamentablemente, no tengo fotos de ello (pero un amigo, Daniel, grabó en cámara lenta la precipitación desde el carro y el resultado fue una belleza de video). Más adelante en el camino por carretera nos enteramos de que esta había sido cerrada por donde habíamos estado, ya que se había bloqueado. Cuestiones de la vida.

Quizás algún día me toque retornar al glaciar de Santa Rosa. Si se da la oportunidad, encantado iré, aunque esta vez preferiré que haya un sol imponente en el cielo.

Saludos.

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Lagunas y caminos en la ruta del glaciar de Santa Rosa.

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