Lectura de una cuestión personal

Arde. Arde aquí, en la boca del estómago. Angustia. Se extiende desde allí hasta el más recóndito lugar del ser. Arde, es imparable, incontenible. Un sentimiento afectado puede llevar al sufrimiento; el sufrimiento, generar una respuesta de obsesión con una idea o serie de ideas y ello, indudablemente, conducir a frustración. Puedes estar visualizando su llegada, pero no haces nada para detenerte. Es como si, muy dentro de ti, buscaras chocarte de cara con ese fondo, y las cosas se salen de control a nivel interno. La obsesión es como una ola que lo abarca todo y, mientras más se intensifica, más fuerte es la caída. Y te das cuenta de que vas a caer, de que es el único destino. Depresión, no la deseo a nadie.

Qué fuerte es el golpe. Lo vivo en este momento y lo escribo en este momento (bueno, en realidad, hace unos días) mientras lo vivo ahora, en este minuto, esta hora, este día, todo día, toda semana, y recién empieza. Largo camino falta por recorrer, o quizás no. Y este “quizás no” tiene una explicación que la daré en otra publicación.

Volviendo al tema, hablas con muchas personas, pides opinión, pides consejo, pides perspectiva. Cada quien te abre sus puertas y te escucha, y te habla desde su amplia experiencia. En esta situación, hay dos puntos en que hay total acuerdo. Cien por ciento. El primero, que sucede y desaparece, no es para siempre. El segundo, dar un paso al costado. Y lo saben, lo saben con total certeza.

Sin embargo, me rehúso a pensar que es la única opción. Hay unas palabras sabias que una vez escuché: no tomes decisiones permanentes basadas en sentimientos temporales. Ya erré una vez, y no lo haré de nuevo. No creo que la vida esté hecha para no poder recomponer un sentimiento afectado sin una opción tan radical. Creo fervientemente que un sentimiento puede recomponerse por medio de la maduración y evolución del mismo.

Y es que ese sentimiento existe, existe y no puede ser ignorado por mi persona por la importancia que tiene para mí. Hay promesas basadas en ese sentimiento que no dejaré de cumplir. Haré lo que pueda por resistir, porque no se puede morir sin intentarlo. Intentaré superar este camino de espinas y me mantendré de pie por mis ideales, aunque por dentro aún haya mucho por volver a construir.

No me habría imaginado contando estas cosas en mi blog para la vista de toda persona que tenga acceso a esta publicación, pero, en definitiva, considero positivo expresarlo. Así que, esto es. Estoy con esta cuestión personal en el pecho y ahora toca superarla.

El fuego no se ha apagado, y vamos para adelante con fuerza.

Gracias por leerme.

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