El rock, un camino por recorrer

Desde que tengo uso de memoria, nunca he sentido la música como un trasfondo al que le eres indiferente. Siempre me ha gustado prestar atención a lo que estoy escuchando, al menos cuando es posible.

De pequeño escuchaba la radio, música variada y relativamente simple como aquella misma ofrece en gran parte, pero tenía preferencias. Había un grupo de estaciones por las que más pasaba y otras no tanto. En un periodo de mi vida, grababa casetes con música de la radio, o hacía mis propias compilaciones grabando de casete a casete. Disfrutaba, lo recuerdo, tratando de entender y cantar cada estilo. Sin embargo, un suceso, que narraré en las próximas líneas, generó un cambio fundamental en mi modo de vivir la música. (Por ejemplo, el tema de los casetes se dio a partir del suceso y haber obtenido la idea inicial del ejemplo de mi hermana y hermano. Asimismo, a lo segundo, sobre los estilos, le presté mucha más atención después del suceso.)

Antes de dicho cambio, escuchaba radio o la música que estuviera en el aire, y solía disfrutarla. Pero no necesariamente yo la escogía. En esa etapa previa, quizás hayan pasado por mis oídos canciones que redescubriría luego, solo que no era completamente consciente de ellas.

El tiempo transcurrió y llegamos a 1998, cuando estaba en segundo de secundaria. Tenía 12 años y pronto cumpliría 13. Mi hermana seguía a un grupo llamado Aerosmith. El año anterior, el grupo había publicado su álbum más reciente, Nine Lives, de donde una de las canciones, que se había lanzado para las radios, la había conmovido, y ella quiso mostrármela para compartir la alegría de escucharla. Era “Hole in my soul”, y me bastó una sola escucha para quedar totalmente enganchado con la canción y la banda. Al día de hoy, 2017, sigo sintiéndome plenamente identificado con sus letras y conmovido por sus melodías. A partir de allí, Aerosmith se convertiría en mi banda favorita por largo tiempo, y es una de mis bandas favoritas hoy. Ello no va a cambiar. Gracias a Dios, he tenido la dicha de poder verla tres veces en vivo, incluyendo su gira de despedida.

Después del mencionado suceso, quise empezar a conocer más de la banda y escuché luego “Amazing”, del álbum Get a Grip. Igualmente, quedé impresionado (y más cuando vi el video oficial: Alicia Silverstone, quien también apareció en los videos de “Crazy” y “Cryin'”, del mismo álbum, se convirtió en una de mis musas de la adolescencia).

“That one last shot’s a Permanent Vacation
And how high can you fly with broken wings?
Life’s a journey not a destination
And I just can’t tell just what tomorrow brings”

Este “nuevo” tipo de música, al que empezaba a prestar más atención, me satisfacía de manera diferente respecto de los demás. La distorsión de las guitarras eléctricas, el retumbe del bajo, el poder y agresividad de la batería, las voces agudas (en este caso, pensando en Steven Tyler), me transmitían una fuerza que otros tipos de música no lograban. Las letras, además, tenían mayor profundidad y llegaba a sentirlas en la piel por la forma en que eran interpretadas.

Después me cruzaría con Oasis, una banda más de rock alternativo que de hard rock, como el caso de Aerosmith. Una banda que, con sus propias características, también dejó una huella en mí y contribuyó a mi formación. Era explorar su sobriedad (ok, en relación con su postura en la música, más allá de las riñas fraternales) versus la extravagancia de Aerosmith, la calma versus la tormenta, la espiritualidad de lo pausado versus la espiritualidad de lo explosivo; y, en ambos casos, una fuerza expresiva notoria, un rock magnífico. Además, con ambas agrupaciones, compartía gustos con mi hermana y un poco también con mi hermano.

En el tiempo que vino después, seguí escuchando música variada, pero cada vez enfocándome más en el rock y, muy lentamente, dejando otros géneros de lado. Si bien todo ha contribuido a mi propia formación, siempre estaré agradecido a mi hermana porque fue responsable de uno de los sucesos que cambiaron mi vida para siempre.

“Yeah there’s a hole in my soul, but one thing I’ve learned
For every love letter written, there’s another one burned
So you tell me how it’s gonna be this time”

 Imagen de portada: portada del álbum Nine Lives.

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